sábado, 9 de agosto de 2008


¡Que lindas que son!


ese extraño poder que distrae un ratito al dolor y el deseo que nunca descansa y la dulce esperanza de alcohol las noticias de ayer, los fracasos de hoy la alegría fingida que la soledad compartida se lleva mejor


Bar Soledad, tus amigos dónde están, almas grises, naufragios, cicatrices, recuerdos de días felices, que sabes que no volverán. Ella, ya nada espera, el no hace otra cosa que esperar otra copa y otra vida rota y en ese rincón del mundo juntos construyen su hogar. Hey, a dónde vas déjame que te acompañe, ya no hay nadie, se hizo tarde y al final, cada día es igual, en el Bar Soledad. Tira, la rueda gira y ayer no más la vida giraba igual la sonrisa ya no brilla en tu boca si esa maquina loca se lleva lo poco que hay. Soledad te invita a un trago, eso quiere decir que va a cerrar sólo un trago antes de irse a la cama, si total mañana nos volvemos a encontrar...

ya del mundo de ayer no queda nada. No, ya no sabes a dónde vas, pero qué difícil es volver atrás...

disfrazada de alegría hasta el infierno me iría, detras tuyo una y mil veces más...

Cuando nos abandonan la vida parece un tango entonces buscamos consuelo en el oro o en el fango conocemos las alturas pero también el abismo, es el precio que se paga por poder ser uno mismo.



Todas las noches en vela, no sé si valieron la pena pero la sonrisas de esa primavera no las puedo olvidar

Hubo un pasado agitado, gasté mis tacones cubanos cantando canciones para que te enamores escuchándolas. Hace falta un empujón para llegar al final de esta cuesta y aunque a veces este mundo apesta no conozco otro mejor. Todas las canciones de amor quedaron en un rincón de nuestra historia y si pierdo la memoria habrá que escuchar al corazón

En algún pliego secreto dicen que todo escrito esta, tambien lo estará nuestro encuentro, si habra romance el lo sabra. Yo no rindo examenes de conciencia siempre supe de que estabamos hablando, no juegues asi conmigo que soy simple...

pude entrever los placeres, también adivinar los suplicios te busqué mucho más lejos pero tu te adelantabas me enseñabas el reflejo de tu risa y escapabas.

Felicidad odia las despedidas un día te despiertas y ella ya no está. Felicidad no cura las heridas ella es la heroína de mi soledad. Felicidad no te vayas todavía tengo la manía de dejarte escapar

A veces decimos verdades sin considerar los males y viajamos por el mundo vestidos de vagabundos y aunque nos une la risa también sabemos llorar en silencio por el recuerdo de los amigos que ya no están. Si no volvemos a casa se acumula el equipaje de canciones y recuerdos de los amores fugaces tenemos buena cintura aunque estemos en la lona la suerte que es caprichosa hay veces que te traiciona.

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Yatt


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